Bolivia cuenta con un enorme potencial para consolidar un turismo auténtico, basado en identidad cultural, naturaleza, patrimonio alimentario y experiencias vivenciales. En ese contexto, las rutas turísticas vivenciales impulsadas por el Centro para la Participación y el Desarrollo Humano Sostenible (CEPAD) en diferentes municipios bolivianos, son ejemplos de buenas prácticas que aportan una metodología multiplicable a diferentes territorios y realidades diversas.
La apuesta se basa en identificar y poner en valor recursos locales que reflejen la autenticidad del lugar. Ya sea un proceso artesanal, la preparación y degustación de platos locales, la historia de vida de actores locales, recorridos que permiten disfrutar de paisajes y naturaleza endógena del municipio, manifestaciones culturales y artísticas existentes, relatos mitológicos, visitas a museos u otras experiencias, ofrecen una oportunidad para que el turista se integre, valore cosas nuevas y disfrute con todos sus sentidos.
En la actualidad el CEPAD ha impulsado la creación de rutas turísticas en San José de Chiquitos (Saborearte Chiquitos), Roboré (Chochís Mágico), Concepción (Raíces Chiquitanas), San Ignacio de Velasco (Manos Chiquitanas), Tiahuanacu (Caminos del Sol) y se comienza a trabajar en la creación de rutas en Chuquisaca (Chuquisaca a Bocados), Santiago de Chiquitos (Antesala del Cielo) y San Xavier.
Con la finalidad de fortalecer los procesos en marcha y promover la cooperación horizontal entre actores que conforman las rutas que se encuentran en funcionamiento, se realizó del 20 al 23 de mayo de 2026, el Encuentro Nacional de Rutas Turísticas y Vivenciales denominado “Caminos que Cuentan”. Concepción, municipio que se encuentra en el corazón de las Misiones Jesuíticas de Chiquitos, declarado como Santuario de la Orquídea Boliviana y Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, fue el anfitrión que recibió a sus pares municipales de Chiquitos (lamentablemente por la coyuntura del país no pudieron llegar de Tiahuanacu y de Chuquisaca).
Durante cuatro días, en una dinámica centrada en el aprendizaje entre pares y la construcción de alianzas público-privadas, emprendedoras, artesanas, hoteleros, restaurantes, guías turísticos, gestores turísticos y gobiernos municipales, participaron en talleres, mesas de trabajo y visitas técnicas y prácticas a emprendimientos de la Ruta Turística Raíces Chiquitanas.
El encuentro permitió evidenciar el impacto económico que generan las rutas turísticas vivenciales en los territorios. Como señaló Jerome Maurice, integrante de la Ruta SaboreArte Chiquitos: “desde la creación de la ruta en 2018, se registró la visita de aproximadamente 8.000 personas, de las cuales el 82% fueron turistas nacionales y el 18% extranjeros, generando ingresos superiores a los 900.000 bolivianos que benefician emprendimientos gastronómicos, artesanales y servicios turísticos vinculados directamente a la ruta, sin considerar el movimiento económico adicional que beneficia a otros actores de la cadena de valor turística y la venta de productos artesanales, entre otros. Estos son solo ingresos por concepto de “entradas” para las experiencias turísticas”. De igual manera, destacó el crecimiento sostenido de visitantes, pasando de recibir entre 40 y 50 personas al mes en sus inicios, a registrar ahora en promedio aproximadamente 400 visitantes mensuales. Señaló además que “las visitas impulsadas por la ruta permitieron abrir nuevas oportunidades comerciales y de promoción territorial, logrando que empresas y universidades elijan San José de Chiquitos como sede de eventos académicos e institucionales”.
Durante la inauguración del encuentro, Mauricio Viera, alcalde de Concepción y anfitrión, destacó que la Ruta Turística Vivencial Raíces Chiquitanas logró recibir alrededor de 1.000 visitantes durante el año de su puesta en marcha (2025), generando ingresos económicos para emprendedores locales en beneficio de la economía del municipio. Señaló que estos resultados reflejan el potencial que tiene el turismo vivencial para dinamizar la economía de los municipios y mejorar las oportunidades para las familias del territorio. Asimismo, remarcó la importancia de que los gobiernos municipales continúen apoyando estas iniciativas desde la institucionalidad pública, promoviendo políticas, alianzas, eventos, inversiones concurrentes y acciones que fortalezcan la promoción, organización y sostenibilidad de las rutas turísticas vivenciales.
Rubens Barbery Knaudt, presidente del CEPAD, señaló que este modelo turístico tiene la capacidad de dinamizar las economías locales durante todo el año, ya que cada visitante requiere servicios diversos que involucran a múltiples actores del territorio y generan movimiento económico. Explicó que el turismo vivencial beneficia tanto a quienes forman parte directa de las rutas turísticas como a proveedores de servicios externos, tales como productores agrícolas que venden insumos para establecimientos gastronómicos, transportistas, guías turísticos, industrias culturales, entre otros, que encuentran en la llegada de visitantes una oportunidad para fortalecer sus ingresos y ampliar sus mercados. Destacó además que el turismo en Bolivia tiene un fuerte impacto en la autonomía económica de la mujer, puesto que más del 70% del empleo que genera el sector es ocupado por mujeres (en el caso del sector artesanal el porcentaje asciende al 80%). Destacó que todo esto impacta positivamente en la cohesión del territorio, revalorizando la identidad cultural, los saberes y sabores locales, y, permitiendo que las comunidades conviertan su patrimonio cultural y natural en una fuente sostenible de desarrollo económico y social para sus familias.
El encuentro también permitió reflexionar sobre los desafíos que enfrentan las rutas turísticas. Miriam Chamo, representante de la Asociación de Mujeres Productoras y Artesanas de Concepción (AMPAC) e integrante de la Ruta Raíces Chiquitanas, destacó que la experiencia las motivó a mejorar distintos aspectos de su pahuichi cultural, principalmente la atención al visitante y la manera de transmitir las historias, tradiciones y saberes vinculados a la gastronomía y artesanía local. En la misma línea, Isabel Alejandrina Surubí, artesana e integrante de la Ruta Manos Chiquitanas de San Ignacio de Velasco, y Elizabeth Chávez, integrante de la Ruta Chochís Mágico de Roboré, valoraron como positivo el evento, indicando que “les permitió capacitarse de forma práctica al conocer nuevos métodos y formas de trabajo comunitarias y empresariales, además de estrategias que contribuirán a potenciar las rutas a las que representan”.
El encuentro “Caminos que Cuentan” fue organizado por el Centro para la Participación y el Desarrollo Humano Sostenible (CEPAD), en coordinación con el Gobierno Autónomo Municipal de Concepción. Fue posible gracias al apoyo del Fondo Extremeño Local de Cooperación al Desarrollo (FELCODE), la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID) y Sofía.
Fuente: CEPAD.



